MANIFEST-ANDO

“Nos negamos, nos rehusamos a aceptar la determinación ajena;
y oponemos a esa actividad externamente impuesta
con una actividad de nuestra propia elección, un hacer alternativo”.
Sentir y actuar de millones de personas en el mundo.

“Podemos pensar en estos espacios o momentos de otro-hacer como grietas en el sistema de dominación capitalista. No son precisamente autonomías porque de hecho no se gobiernan a sí mismas: son empujes en esa dirección”
John Holloway.

La necesidad de expresar públicamente nuestros problemas cotidianos concretos, nuestros principios e intenciones para resolverlos, nuestros sueños, miedos y contradicciones surgidas en el proceso de construcción de esta colectividad urbana, a la que llamamos Grietas, nos llevaron a redactar este Manifiesto.

No fue, ni sigue siendo fácil para nosotr@s construirle, darle forma, darle contenido a un hacer que iniciamos en septiembre de 2010, en medio de conversaciones entre amig@s acerca de la situación actual e histórica del mundo y cuya última frase era bastante pronosticable: ¡está cabrón! A más de un año, la frase sigue siendo y no la misma, no hemos cambiado al mundo pero hay cosas nuevas que contar de lo que hemos pasado, de lo que estamos haciendo y de las proyecciones que tenemos intentándolo. Ante ello, lo primero que proponemos es no congelar nuestra historia y presente bajo un título en sustantivo [Manifiesto] sino como un gerundio: Manifestando, es decir, siempre en construcción. Pero a diferencia de esa forma de la gramática, nuestra forma de expresarnos sí está mediada por un tiempo, por un lugar, por el modo en el que actuamos y por los sujetos que somos.

Hablamos y hacemos desde un par de ciudades con características muy diferentes: Querétaro-México y Buenos Aires-Argentina, espacios que sin embargo nos presentan problemáticas similares: trabajos precarios, viviendas rentadas, alimentos plagados de químicos y pesticidas, pocos ricos y muchos pobres, guerras por acumulación de dinero, instituciones del Estado que deciden por nosotros y no con nosotros nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro. Nosotros pensamos que así es como mejor se expresa el capitalismo: una forma de des-organizar nuestras vidas a favor del dinero y la dominación.

Quizá los problemas que hemos logrado dar un rostro más nítido han sido en el ámbito educativo, académico, desde el cual la mayoría –no todos-de nosotros estamos inmersos pero que al mismo tiempo transgredimos, ante la imposibilidad de ese espacio para resolver las problemáticas que ya les platicábamos. Desde la Historia, la Psicología Social, la Criminología, los Estudios Latinoamericanos, el Diseño Gráfico y desde El Teatro (todos con mayúsculas aludiendo a sus formas oficiales) no se apunta a construir una vida donde nosotros podamos decidir cómo queremos vivir. Y por eso decidimos hacer otra cosa, la cual no sabemos si es anti-académica, no académica, o tengamos que ponerle otro nombre, por el momento sólo sabemos que niega sus formas y contenidos fundamentales y sabemos que es anti-capitalista porque apela a vivir dignamente.

Como vemos, nuestro ser colectivo, nuestro somos, sólo tiene la certeza de un eje común por el momento: el NO a la forma actual en que se desorganizan nuestras vidas. Un NO que se expresa de manera diferente en cada uno de nosotr@s pero que en momentos específicos y concretos se juntan amplificándose en un NOOOOOOOO más grande y que intenta ir más allá de lo pasajero, más allá de la palabra sin acción, más allá de la autocomplacencia, más allá de la reproducción de formas capitalistas en cuanto a la organización (jerárquicas) y a la producción (explotación). En esos momentos específicos y concretos creemos que se fractura el capitalismo, que se agrieta como dice John Holloway, cuyas reflexiones discuten con nosotros y las nuestras con las de él constantemente, y se construye una ética y una forma de hacer política que empuja a la auto-determinación, al hacer desde nosotros mismos.

Por el momento sólo podemos partir de ahí y contarles el cómo se ha expresado esto materialmente.

Primera grieta: Una revista política

Construimos una grieta cuando comenzamos a aprender a organizarnos –aún seguimos aprendiendo- para un hacer específico que nos resonaba a tod@s: una revista, la que tienes en tus manos, la que en el camino llamaríamos precisamente de esa manera: Grietas. Esta revista surge de lo que sabemos y nos gusta hacer: analizar, tratar de entender lo que pasa y lo que no en nuestra realidad presente e histórica, lo que no nos gusta de ella y lo que sí, la manera en que no queremos vivir y la que nos gustaría, para después escribirla y ponerla a disposición de otr@s para dialogar actuando.

En este proceso hemos experimentado, pues no existe una receta para pasar de una vida cotidiana que gira alrededor de lo individual a una que gire alrededor de lo colectivo, a partir de lo cual nosotros sentimos se potencia la creatividad para construir otro mundo posible. Esta experimentación ha surgido de lo que tenemos a la mano para resolver los problemas inmediatos que se nos presentan, tratando siempre de hacer más grande el espacio donde nosotros decidimos nuestra historia, nuestro presente y nuestros futuros.

Pero también reflexionamos acerca de que esta revista tendría que construirse materialmente de una manera distinta a las publicaciones que gestionan recursos con el Estado y sus instituciones, así como empresas privadas. Creímos y creemos que ello alargaría su vida y empujaría más sólidamente hacia la auto-determinación, construyendo una segunda grieta.

Proceso de impresión de la Revista Grietas en nuestro taller

Segunda grieta: Propiedad colectiva de los medios de producción.

Uno de los pilares fuertes del capitalismo ha sido y es el trabajo asalariado. De formas legales o ilegales, a lo largo de la historia de consolidación de esta forma de desorganización de las sociedades, una pequeña parte de personas y grupos se apoderó de casi todos los medios para producir lo que necesitamos para vivir: alimentos, viviendas, escuelas, hospitales, etcéteras, mientras que la mayoría de nosotros, para poder obtener dichos productos sólo nos quedaron nuestras manos y conocimientos para ponerlos a su disposición y obtener dinero para comprarlos. En ese proceso, entre otras cosas espantosas, no es posible escoger lo que nos gusta hacer, hay pues que trabajar en lo que necesitan esos pocos grupos de personas para aumentar sus ganancias para nosotros poder “vivir”.

Por ello pensamos y sentimos que pasar del trabajo asalariado al hacer lo que nos gusta es construir una grieta profunda al capitalismo, para lo cual la propiedad colectiva de los medios de producción es fundamental. En este caso, nuevamente hemos echado mano de lo que tenemos a nuestro alcance para hacernos de lo que se necesita para producir lo que nos gusta hacer, en este caso publicaciones, ello mediante una imprenta. Apostamos a que con ello podremos paulatinamente mover las actividades que hacemos para “vivir” del eje del trabajo asalariado al hacer determinado por nosotros mismos como colectividad e individuos, y así dedicar mayor tiempo de nuestras vidas a construir y consolidar otras grietas, como la de hacer posible espacios físicos, sociales y políticos donde se articulen grietas locales y globales y hacer posible otra manera de vivir distinta a la del capitalismo.

La máquina autogestiva y colectiva que hace posible el proyecto

Tercera grieta: Un espacio físico, social y político articulador de grietas locales y globales.

Tanto la revista política Grietas, como el proyecto de organización de la propiedad colectiva de los medios de producción no son fines en sí mismos, sino los medios para la construcción de un espacio físico, social y por supuesto político desde donde encontrarnos con otras colectividades e individuos que generan grietas todos los días desde diferentes espacios y tiempos, que construyen formas de hacer distintas a la lógica del capital, otra ética y otra política que empuja hacia la auto-determinación.

Consideramos que lo que estamos haciendo nos permitirá dar rostro al enemigo, a las prácticas concretas que nos sujetan a relaciones de dominación, y con ello fortalecer la lucha en contra de las mismas, así como establecer alianzas con los de al lado para construir el mundo que queremos, desde el aquí y el ahora. Ello es el motivo, por el momento de nuestro caminar, que existe siempre al borde de la imposibilidad, pero que existe.

La Cañada, Querétaro de abajo, México,

A la distancia: Buenos Aires Argentina,

12 de Diciembre de 2011.

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